Hoy hemos dejado a un lado el papel negro de 100x70 y la barra conté y hemos empleado un material totalmente diferente: la lejía. Esta técnica, que se convertirá en nuestro trabajo en casa a partir de este momento, me ha parecido sin duda la más difícil de todo el curso, sobre todo esta primera vez que la he usado.
Es bastante difícil en mi opinión el tener que estar fijándote en el modelo a la vez que pintas con el pincel ya que a la mínima que te descuida la línea te sale anchísíma o te cae una gota sobre el papel.
El objetivo de estos dibujos era seguir dibujando el espacio, pero esta vez a oscuras y añadiéndole las luces con acuarela blanca. Yo a penas he podido usar la acuarela blanca en esta clase ya que la mezcla me salió demasiado liquida.
La primera toma de contacto, como salta a la vista, resulta un auténtico fiasco, aunque se aprecia poco a poco una cierta mejora con líneas mucho más finas que en el primer intento.









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